EL OLOR DE LOS MILAGROS: OSMOGENESIA U OLOR DE SANTIDAD



Desconocidos por la mayoría de los creyentes, los prodigios atribuidos a Verónica Giuliani si fueron objeto de estudio por el jesuita Herbert Henry Charles Thurston, que lo incluye en el más extraordinario de sus libros: “Los fenómenos físicos del misticismo”. En realidad este libro, como otros del padre Thurston, son una compilación de artículos publicados en los años 20 del siglo pasado en el magazine católico “The Month”, y reunidos en un libro en 1952. 



El padre Herbert Thurston (1856-1939) fue un jesuita atípico. Durante más de 50 años produjo, casi 1000 publicaciones especialmente sobre la vida de los santos. Dotado de un incisivo espíritu crítico, y un sano escepticismo inusual entre los sacerdotes de su tiempo, buscaba en los historiales médicos, los expedientes de la inquisición, las transcripciones de los interrogatorios a testigos presenciales, los informes de autopsias, etc. pruebas empíricas de que tal o cual fenómeno atribuido a un santo eran un fraude, o realmente parecían auténticos. Hijo de un médico familiarizado con la hipnosis, el pequeño Herbert Thurston creció rodeado de libros, y familiarizado con los infinitos poderes de la mente humana… 

Profesor de la Universidad de Beaumont entre 1880 y 1887, tres años antes de su ordenación como jesuita, Thurston vivió la era dorada del espiritismo y el nacimiento de la hipnosis y la parapsicología científicas, siendo uno de los primeros autores en atribuir los estigmas de Cristo, en la mayoría de los casos, a un proceso autosugestivo. Sobre todo después de que, en 1933, “un doctor luterano consiguió en Alemania producir estigmas por sugestión en una paciente histérica”. 

Su fluida relación con investigadores de la recién fundada Sociedad de Investigaciones Psíquicas (SPR) de Londres, y su visión más parapsicológica que devocional de los fenómenos místicos, le valió seria reprimenda por parte de la autoridad eclesiástica. Pero a pesar de ello Thurston mantuvo sus investigaciones sobre los santos, y también sobre el espiritismo y lo paranormal, arropado de un sentido crítico y una pulcritud científica e histórica que hoy todos le agradecemos. 

“The Physical Phenomena of Mysticism” (Burns & Oates, 1952), es una investigación histórica de más de 600 páginas en la que Thurston examina, de forma crítica y desapasionada, los fenómenos “sobrenaturales” más extraordinarios vividos por los santos católicos. Y aún después de excluir todos los casos atribuibles, según su criterio, al fraude o la sugestión, lo que Thurston rescata de los archivos de la inquisición, de los expedientes médicos y de los archivos eclesiásticos es absolutamente increíble. Pero es que acercarse al mundo de los fenómenos místicos, dentro o fuera del cristianismo, supone adentrarse en un mundo absolutamente extraordinario, donde nuestra cordura y capacidad de asombro serán puestos a prueba una y otra vez. 


¿A que huelen los milagros? 

Verano de 1992. Plató 1000 de la Televisión de Galicia. La vidente mariana Rami Sánchez ha aceptado mi propuesta de intentar algo que jamás se había hecho, ni se repitió después, en la historia de la televisión: invitar a la Virgen María a manifestarse, en directo, en un programa de televisión… 

Rami Sánchez es una de las videntes más conocida en el ambiente mariano español. En 1981, tras un infarto y una embolia, perdió a capacidad de hablar a causa de una hemiplegía diagnosticada. Desde entonces, y durante un año y medio, a diario Rami era recogida todos los días en su casa por una ambulancia que la conducía al hospital Vall de Hebrón, para recibir tratamiento de rehabilitación y logopedia. A causa de su mudez y de que no sabía leer ni escribir, además de la parálisis de su brazo y pierna, tenía serios problemas para comunicarse, pero no fueron sus dolencias las que la hicieron peregrinar a las apariciones de Can Cerdá, “mi nieto Jonatan, -me explica Rami- que entonces tenía seis meses, estaba gravemente enfermo y tenían que someterlo a una operación para extirparle el bazo. Por eso fui a Cap Sardá, para pedir por él”. 

Las apariciones de Can Cerdá se iniciaron el 8 de noviembre de 1974, y desde entonces miles de personas peregrinan a este rincón de Cerdanyola (Barcelona), donde supuestamente se aparece la Virgen de Lurdes. “El 11 de mayo de 1983 –continúa explicándome Rami- fui con dos amigas, y mientras rezaba el rosario escuché que la Virgen me llamaba por mi nombre, y que la imagen de la Virgen se reía…”. 

De repente Rami comenzó a hablar con normalidad, y se dio cuenta de que su brazo y su pierna habían recuperado la normalidad. Y su nieto también había sido curado de su problema de plaquetas. Desde entonces Rami Sánchez viaja por toda España dando testimonio de su curación… y recibiendo directamente los mensajes de la Virgen. 

Aquella tarde, en el plató 1000 de la Televisión de Galicia, Rami Sánchez aceptó mi ruego de interceder ante la Virgen para que se manifestase, y ante nuestras cámaras, en directo, cayó en trance y recibió los dones del Espíritu Santo, siendo poseída por la Virgen María… algo insólito en la historia de la televisión. Unas semana después Pepe Navarro invitó a Rami al plató de “Esta noche cruzamos el Mississippi” para intentar repetir el experimento, pero en esa ocasión Rami se disculpó diciendo que la Virgen no había acudido a su llamada. Por supuesto que una mujer entre en trance y diga recibir un mensaje de la Virgen en un plató no es nada extraordinario. Lo verdaderamente sorprendente es que aquella tarde, en el plató de la TVG, varios componentes de mi equipo, cuya honestidad está fuera de toda duda, me sorprendieron diciéndome: “Pero Manuel, tú no lo notas… el olor a rosas que llena el plató…”. 

Ninguno de mis compañeros pertenecía a ningún cenáculo de oración ni tenía ninguna devoción mariana especial. Ni siquiera eran especialmente creyentes. Pero varios de ellos afirmaron haber percibido un olor a rosas inexplicable en el momento en que la Virgen supuestamente poseía a Rami Sánchez ante nuestras cámaras. Y yo solo puedo apelar a la sugestión colectiva como conato de explicación racional… 

La osmogenesia u “olor de santidad” es uno de los fenómenos más recurrente entre los místicos. Y Herbert Thurston le dedica todo un capítulo en su obra “Los fenómenos físicos del misticismo”. 

Ya en su II Epístola a los Corintios (11-35) San Pablo menciona “el buen olor de Cristo para Dios”. Y la primera mención documentada de este fenómeno se encuentra en la carta de los cristianos de Smirna describiendo el martirio de su obispo San Policarpo, en el año 155, quien, al ser ejecutado desprendió “tan fragante olor, como si fuera una ráfaga de incienso o de otros aromas preciosos”. 

A partir de entonces está documentado, en numerosos procesos eclesiásticos, ese “olor de santidad” desprendido por los estigmas de algunos místicos, o incluso por sus cuerpos incorrupto de santos o pertenencias en vida, como Catalina de Cardona o Santa Teresa. Certificado, en algunos casos, como el de la Madre Clara María, por tres médicos diferentes que analizaron su caso en el proceso de beatificación. 

Sin embargo es en los enclaves de apariciones marianas, como Fátima, Lourdes o Medjugorje, donde más abundan los testimonios de ese “inexplicable olor a rosas” que acompaña la aparición de la Virgen. 




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