Los días 26, 27 y 28 de marzo se produjo en Madrid el encuentro de colaboradores de El Ojo Crítico, para celebrar juntos la publicación del número 100 de EOC. Un evento histórico que pretendía recuperar el espíritu de los encuentros de investigadores que se celebraban periódicamente, durante el siglo pasado, en diferentes ciudades españolas. Eso sí, organizado con mucho amor y mucho humor…
Compañeros de fanzine, algunos de los cuales llevan más de 33 años obsequiándonos desinteresadamente con sus investigaciones, artículos, reportajes, tesinas de fin de carrera e incluso tesis doctorales, se dieron cita en la capital española, llegados desde los rincones más remotos del mundo, solo para este encuentro histórico. Como Maury González, que vino desde Argentina; Diego Zúñiga, desde Alemania; Domingo Pino, desde Bulgaria o Manny Fernández, desde República Dominicana. Así como compañeros llegados desde Tenerife, Barcelona, Valencia, Alicante, Pontevedra, Guadalajara, Granada, Pamplona, A Coruña, Cádiz, etc.
A partir de las 19:00 comenzaría el encuentro EOC en Esotérica Speakeasy. Lo que parece ser una pequeña y humilde librería esotérica situada en el número 30 de la calle del Pez, pero que, a medida que los invitados iban llegando, y pronunciaban la contraseña pactada: zetética, podían acceder –para su asombro- a través de una puerta secreta al local donde se celebraría la reunión.
Sus responsables, Hugo Díez Boscovich y Pablo Reijenstein no solo cedieron desinteresadamente sus dos locales en el céntrico barrio de Malasaña a EOC, sino que además de albergar en Esotérica el encuentro y la posterior entrega de premios, mantienen de forma permanente una exposición en Médium Club, en el número 18 de la misma calle, sobre la obra de Manuel Carballal, que incluye piezas reunidas por el editor de EOC durante la investigación de sus Cuadernos de Campo; desde muestras y análisis de lugares de supuestos aterrizajes OVNI, piedras de Ica, los tubos de ensayo usados con Mónica Nieto y las actas notariales que los avalan, la “ouija” de las meigas gallegas, los informes del caso Vallecas, etc. Que compiten para sorprender al visitante con la alucinante carta de cócteles temáticos, obra de Hugo Díez, como: Bélmez, Abducción, Crowley, etc…
El local albergaba una exposición con las mejores portadas de El Ojo Crítico durante sus 33 años de historia. Que se abría con un emotivo recuerdo de los colaboradores de EOC que durante años nos regalaron sus trabajos, pero que han ido falleciendo con el paso de estas tres décadas. Como Paco Mañez, Hilde Menzel, Domenec Pastor Petit, José Antonio Lamich o Vicente Orozco. También presentes, en imagen y espíritu, en este encuentro.
Carballal: “Algunos de los que estáis aquí, no me caéis bien…”.
El acto comenzó con una disertación de Manuel Carballal, ataviado con Biblia y alzacuellos, como el personaje del padre Manny Oakgrove en el comic The Horror Country de Carballal y Salvador Larroca, sobre los 33 años de historia de El Ojo Crítico, cargada de anécdotas. Y algunas reflexiones muy duras y en ocasiones incómodas para los presentes.
-Lamento mucho que no estén hoy aquí Begoña, Óscar, Raúl, José Antonio, Galán, José Gregorio, Juanjo, Iker… estaban invitados aunque a última hora no han podido o querido venir. Pero EOC no es una revista de amiguetes –dijo Carballal-. De hecho algunos de vosotros no me caéis bien. Es más, en un par de horas vamos a entregar unos premios a algunas personas que no trago. Pero es que al misterio no se viene a hacer amigos. Se viene a buscar la verdad. Y si alguien que te cae antipático aporta, construye o enriquece nuestro conocimiento de las anomalías, merece todo reconocimiento. Aunque no te vayas a ir con él de cañas…
El “padre Oakgrobe”, recordó algunas de las anécdotas más divertidas atesoradas en los cien números de EOC, que en algún momento sonrojaron a sus protagonistas, para diversión del resto de compañeros. Recalcando que desde el principio EOC contó con colaboradores que 33 años después, son auténticos referentes en la investigación y/o la divulgación de anomalías.
-Flipad. Carlos Gabriel Fernández empezó a publicar en el número 2 de EOC. En el nº 5 ya tenemos artículos de Manuel Gómez Ruiz, Moisés Garrido o Iker Jiménez. En el 6 aparece Clara Tahoces. En el 8 José Juan Montejo. Y poco después llegarían Diego Zúñiga, Pili Abeijón, Miguel Pedrero, etc. Cientos de compañeros que han publicado en EOC durante estos cien números y que por una cuestión de pura física no pueden estar aquí hoy.
Carballal resaltó que EOC ha conseguido algo inaudito: “que en un mismo número, puedas encontrarte textos, artículos o reportajes redactados para ese número por personajes tan antagónicos como J. J. Benítez, Vicente-Juan Ballester Olmos, Iker Jiménez o Chris Aubeck, juntos en el mismo EOC. Si eso no es pluralidad que baje Dios y lo vea…”.
-En mi generación todos queríamos ser J. J. Benítez de mayores. Y nos dejábamos la suela de las botas en los caminos. Hoy ya no quedan más de una docena de investigadores de campo. Y casi la mitad estáis hoy aquí. Ya solo quedan un par de universidades españolas que mantengan un laboratorio de parapsicología. Al director de uno lo tengo a mi derecha y espero que el otro llegue en unos minutos… Eso significa que estamos donde hay que estar ¿no?
Además destacó las particularidades de este formato, que comenzó como un fanzine a fotocopias “que grapaba con la ayuda de una goma Milán del colegio y una grapadora escolar, plegando después las grapas con los dedos, con lo cual siempre me pinchaba y muchos ejemplares llegaban literalmente con mi sangre. Aunque algunos de vosotros me regañaseis después creyendo que os enviaba la revista manchada de ketchup… pues no”.
La desaparición de todos los demás fanzines noventeros, como “La ultima hora”, de Iker Jiménez y Lorenzo Fernández; “El Colegio Invisible”, de Sierra y Guijarro; “Siddartha”, de AVIPO; “Desclasificado”, del LACIP, etc., pero sobre todo la desaparición de las revistas técnicas, como “PSI Comunicación”, “Hipergea”, “Cuadernos de Ufología”, etc., terminó por empujar a los investigadores más críticos a la única que continúa manteniéndose 33 años después. “Porque EOC –decía su editor- no es una revista para aficionados. No van a encontrar cosas de mucho susto, ni argumentos para fortalecer sus creencias en el más allá o los aliens. No van a encontrar las preguntas de siempre. Van a encontrar respuestas. Y quizás no le gusten…”.
Carballal subrayó precisamente la “brecha del misterio que, como la digital, divide la sociedad. Ahora hay dos tipos de personas, los que leen vuestros trabajos, y los que siguen correteando detrás de la zanahoria de los misterios zombis, que los más espabilados continúan monetizando. Por eso EOC tiene que ser gratis. Y vosotros no sois como el periodista de sucesos que relata crímenes sin resolver. Sois como el policía que los resuelve. ¿Os imagináis un funcionario de policía que no pisa la escena del crimen, por si se mancha los zapatos de sangre; que no interroga testigos ni sospechosos, porque no quiere que le mezclen con delincuentes ni marginales; que no ha resuelto un caso en su puta vida, pero que se lee las crónicas de Margarita Landi o de Peréz Abellan, para decir que el caso es muy misterioso y muy enigmático? A ese poli habría que mandarlo al paro de una patada en el culo por incompetente ¿no? Pues esa es la diferencia entre un divulgador y un investigador. Vosotros resolvéis casos, no seguís mareando la perdiz para continuar monetizando falsos misterios”.
-Hoy, gracias a vuestros trabajos –añadió-, conocemos, antes que nadie, el modus operandi del timador del podcast; quién fue Pierre Plantard y su invento de Rennes le Chateu; quien fabrico los discos Dropa o las piedras de Ica; qué hay en la cueva de los Tayos; quién fue el verdadero Jaques B. Bley, cuál es la historia real del hombre de plata o del astronauta de Fergana… Sabemos como se montaron las apariciones marianas de Pedrera, del Escorial, de Garabandal o de Zeitún; como se inventan fenómenos los GIPS, que ocurrió realmente en Vallgorgina, o en Vallecas o en Conil o en Formigal; sabemos que no hay OVNIs en el arte, ni en la Biblia, ni en el Corán; como funciona la Cámara Kirlian, quién fábrica los Círculos de las Cosechas, la verdad sobre el ataúd maldito, que nunca hubo misterios extraterrestres en Egipto, ni platillos volantes nazis… Conocemos quién son realmente Anne Germain, Jordán Peña, Andrés Ballesteros, Ricardo Schiaretti, Sai Baba y Carlos Castaneda. Y hasta quien fue el Jesús de Nazaret histórico… El tontolaba de Bigellow gastándose la pasta en EEUU cuando tendría que patrocinaos a todos y cada uno de vosotros, porque separando el trigo de la cizaña, acallando el atronador ruido que inunda el mundo de las anomalías, nos acercáis más a la verdad. Aunque escueza”.
Errores y aciertos de EOC
El “padre Oakgrove”, recordó artículos como el publicado por Chris Aubeck en EOC nº 72, que motivó la investigación de Carballal sobre la biografía de Carlos Castaneda: “Intentaba refutar a Aubeck porque su artículo sobre Castaneda me indignó. Gasté cinco años de mi vida y una fortuna que todavía estoy pagando en intentar rebatirle. Al final, como siempre, él tenía razón y yo estaba equivocado”.
O la investigación del falso scramble de Manises, en 1978, publicada en EOC nº 82 “que nos obligó a parar durante meses la edición del número, hasta poder localizar a los pilotos protagonistas y contrastar la falsedad de los documentos que nos habían filtrado. Como tuvimos que parar durante 8 meses el número, hasta conseguir descubrir que habían visto los pilotos protagonistas del último gran caso español, en 2021… Al final era el maldito Falcon 9 que está generando tantos falsos positivos”.
-Pero en 33 años hemos cometido errores terribles –añadió-. Sobre todo en los primeros números. Hemos publicado a autores como García Bautista, Frias, Pullman… que con el tiempo nos demostraron que lo que llamamos el síndrome Alés-D´arbó-Gámez, sigue tan vigente como el siglo pasado: cuando alguien cree que todos los que estamos en estos temas, parafraseando a Naseiro, es para forrarse. ¿Por qué no van a hacer ellos lo mismo? Que la verdad no te estropee un buen titular, un buen contenido digital o la presencia en un nutrido congreso… Pero si alguno de vosotros no ha metido la pata en 33 años, que nos diga cómo. Solo los que no hacen nada, nunca se equivocan. Y pueden practicar el cuñadismo del misterio, criticando a los que sí hacen algo cuando comenten un error. Pero también cometimos aciertos. Cuando mucho antes de conocerlos, reseñábamos los trabajos de Cristian Puig o de Maury González. Cuando Carlos Fernández, en los primeros números, criticaba el contacto del Grupo Aztlan antes del escándalo económico que los llevó al Congreso de los Diputados. Cuando la fuente de la UFOleaks nos escogió a nosotros para filtrar cientos y cientos de documentos OVNI oficiales que todavía hoy no han sido desclasificados…
Para terminar, el editor resaltó que EOC se ha convertido en la memoria del misterio durante los últimos 33 años. Todo está ahí: “Nuevos programas que aparecen o desaparecen pero que fueron o son relevantes. Los congresos que aportan algo más que chorradas. Los libros que no son prescindibles, aunque los autores nos caigan como el culo… Y aquellos casos que nos vendieron como definitivos, que eran portada de las revistas comerciales y monopolizaban los programas de radio y TV… ¿Os acordáis de la reaparición de Frederick Valentich en Tenerife? ¿O del día que llegó la TCI a España, que antes se llamaba vidicón o psicoimágenes? ¿De la muñecotopsia de Roswell, que dividió a la ufología mundial? Vallecas, el Palacio de Linares, Bélmez, los visitantes de dormitorio, la base submarina de Canarias… generaron miles de contenidos en su día, programas monográficos, libros… Y todo quedó en mierda. Más ruido. Pan y circo para los aficionados consumidores del producto misterio. Hoy seguimos igual. El asteroide I3Atlas, la esfera de Buga, las momias de Nazca… Más ruido del que se siguen lucrando los de siempre y que vosotros continuáis desmontando uno a uno. Para mí sois críptidos. Pena que no esté aquí Javier Resines. Tengo ante mí una colección de yetis, nessies, mokele membes… pero en guap@. Sois mutantes. Como los X-Men de Salvador Larroca. Estáis hechos de otra pasta. Nadáis contra corriente. Sois mis auténticos superhéroes y super heroínas…”.
Quizás el momento más incómodo de la velada se produjo cuando Carballal recordó las implicaciones de la publicación de El Ojo Crítico. “Sabéis que cada número de EOC nos cuesta tres o cuatro amigos. Por ejemplo el número 89, donde se publica la investigación sobre el caso Xavier C. y la implicación en el fraude de Antonio Ribera. Artículo que desató una inmensa polémica y represalias contra EOC que se mantienen en la actualidad…
-Termino. Todos tenéis proyectos. Podcast, libros, canales de Youtube, eventos… Si os ayuda en algo, si un pringao de provincias, de un pueblo perdido en el rural gallego, pudo sacar durante tres décadas lo que hoy nos reúne aquí. Que nadie os diga que no podéis hacer lo que os propongáis. Apuesto 1000 euros a que todos tenéis más recursos que yo, y si yo puedo, vosotros que sois infinitamente más inteligentes, no desfallezcáis. Por muchas críticas, insultos y amenazas que lleguen. Si ladran –diría el Quijote- es porque cabalgamos. Y como dije en el editorial del número 63, la rumurología y el cotilleo es el deporte nacional en España. Cuevas tiene razón y yo estoy equivocado. Todos merecéis un premio. El problema es que todo esto lo pagamos yo y David. Y no somos Bigellow. Ni Maussan. Ni Iker Jiménez. Pero creo que coincidiréis con nosotros en que, aunque no todos los que lo merecen se llevarán un premio, todos los que se lo llevan lo merecen…
Mentalismo versus parapsicología
Fiel a su estilo, un poco radical, el editor de EOC concluyó: “Puedes tener un millón de seguidores en Instagram o en YouTube, ser millonario, llamarte Maussan, Sixto Paz o JL, pero si no has publicado en EOC… probablemente no has hecho nada útil para la comprensión del mundo de las anomalías”.
– Existe una máxima científica: el aficionado al misterio quiere misterio, no respuestas. Por lo tanto el productor de misterio quiere misterio, no respuestas. José Antonio Caravaca lo rubricó en su definición de investigador… Por eso vosotros sois tan incómodos. Porque, hoy por hoy, no es que seáis los mejores, es que sois casi los únicos que resolvéis misterios. Y eso no vende nada.
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