EL FANTASMA DE LA BALLENA ALEGRE



“Ahí abajo hay algo extraño. Los empleados notan presencias invisibles. Algunos dicen que incluso han escuchado una voz llamándoles por su nombre. Y hace unos meses, al tomar una fotos, apareció una imagen… Yo no entiendo de estas cosas, pero creo que ahí abajo hay algo extraño…”. 



Quién hacía estas sorprendentes declaraciones es Matthew Loughney, un importante empresario irlandés, propietario de una cadena internacional de pubs y cervecerías en Boston, Bruselas, Dublín, Barcelona, Paris, Galway… y dueño actual de “La Ballena Alegre”, uno de los locales con mayor relevancia en la historia del misterio en España en el cual, según su propietario, se producen fenómenos paranormales

El café Lyon fue uno de los clásicos locales de tertulia en el Madrid de mediados de siglo. Pero la fama del Lyon sin duda palideció al lado de su sótano, conocido como La Ballena Alegre. Ese local se hizo un hueco para siempre en la historia del misterio en España, al albergar, en los años sesenta y setenta, las primeras tertulias ufológicas del país. Las reuniones de Fernando Sesma Manzano, por las que desfilaron personajes relevantes en la historia de la parapsicología y la ufología nacional, unidos a la estrecha relación de este local con el asunto UMMO, han convertido La Ballena Alegre en un clásico del misterio en España.

Sin embargo cuando Matthew Loughney adquirió el local, desconocía totalmente la historia ufológica de su sótano. Y no tuvo ni la menor idea del pasado paranormal del edificio en el que su ubica su cervecería, hasta que empezó a sufrir en sus propias carnes esos fenómenos inexplicables.

Todo comenzó –según explica Matthew Loughney en rigurosa exclusiva - cuando empezaron las obras del local:


“Trajimos todo el mobiliario, los suelos, las paredes, las ventanas, las puertas y todo lo que veis aquí, desde Irlanda. No se si puede tener alguna relación pero todas estas maderas, muebles, ventanales y demás pertenecían a iglesias antiguas irlandesas…”


A medida que los muebles y las maderas con las que se remodelaba la decoración del antiguo Lyon, y que como apunta Matthew Loughney pertenecían a antiguas iglesias irlandesas, los trabajadores y algunos de los camareros comenzaron a hacer comentarios sobre extraños sucesos en el local.

“Según me decían –explica el empresario- a veces llegaban muy temprano, por la mañana, para trabajar, y de repente las luces se encendía o se apagaban solas, las enormes persianas, se abrían de repente, y cosas así. Tuve muchos problemas porque algunos trabajadores estaban muy nerviosos y se negaban a venir a según que horas. Y como yo estoy constantemente viajando para vigilar mis otros negocios, cuando volvía a pasar por España me encontraba con estas situaciones”.

Matthew Loughney llegó a sospechar que aquellos supuestos fenómenos que denunciaban los trabajadores pudiesen ser una exclusa inventada para trabajar menos horas de las estipuladas, y en todo momento manifestó un prudente escepticismo, hasta que una de sus camareras de confianza, que lleva años trabajando en otros locales de Kirry O´Sheas en el mundo, también afirmó haber presenciado aquellos fenómenos.

El Sr. Loughney llegó a traer a España, desde Irlanda, a un sacerdote para que bendijese el local, y su mobiliario, y aunque los fenómenos parecieron remitir durante algún tiempo, recientemente volvieron a desatarse.

EN EL SÓTANO, ALGUIEN INVISIBLE 
PRONUNCIABA MI NOMBRE

El personal irlandés del Kitty O´Sheas trabaja en los diferentes locales de la cadena, rotando de unos a otros, por esa razón hemos tenido que aguardar varias semanas hasta poder conocer y entrevistar personalmente a alguno de los camareros que vivió alguno de los fenómenos descritos por Matthew Loughney en La Ballena Alegre. Por ejemplo Jimmy, uno de los empleados más veterano de la cadena.

Según declaraba Jimmy:

“Ahí abajo, en el sótano hay algo. Yo no se que es, pero hay algo. Como una presencia invisible. No es mala, pero esta ahí. A mi, cuando tengo que bajar a dejar cajas o algo, se me pone hasta el vello de punta. Y algunas veces he oído como una voz que me llamaba por mi nombre, Jimmy, Jimmy, pero no había nadie más que yo…”.

Sin embargo, quizás lo más interesante de esta historia es que, según asegura Matthew Loughney, cuando sus empleados comenzaron a describirle esos extraños fenómenos, desconocía absolutamente la historia tanto de La Ballena Alegre como de El Palacio de Linares (actual Casa de América), edificio que se encuentra prácticamente pegado pared con pared a su local. Tanto uno como otro son sendas páginas de la historia paranormal en España.

Llevado por la curiosidad, y ante la insistencia de los empleados en que algo extraño ocurría en el sótano, Loughney visitó la hemeroteca nacional en busca de alguna pista sobre el pasado de su ultima adquisición para la cadena internacional Kitty O´Sheas, y así descubrió que el antiguo Café Lyon fue fundado en los años veinte, acogiendo durante los años treinta, cuarenta y cincuenta, algunas de las tertulias más relevantes en la historia de los intelectuales madrileños.

A primeros de los años treinta Salazar y Chapela fundaron una de las primeras reuniones de políticos, escritores y literatos de Madrid, a la que concurrían pensadores como Guillermo de Torre, Antonio de Obregón, Gustabo Pittaluga, Humberto Pérez de la Ossa, Cesar Arconada, Francisco Ayala, Jorge Rubio o Rodolfo Halfftler entre otros.

Posteriormente se celebraron las tertulias denominadas “del barco azul”, ya que la República convirtió en subsecretarios y directores generales a muchos de sus integrantes. En aquellas reuniones que escribieron una página de la historia de España encontramos a personajes como Jose Bergamín, ramón Pastor, Antonio Sacristán, Luis Lamana, Semprún Gurrea, Melchor Fernández almagro, los doctores Oliver y Delgado de Torres, Justino Azcárate, Pedro Burgos, Ernesto y Constantino Navarro, Miguel Pérez Ferrero, Francisco Sedano o Jose Maria de Cossio.

Y no menos relevantes fueron las reuniones celebradas en los sótanos del Lyon por Ramón de Valle-Inclán, Anselmo Miguel Nieto, el doctor Salvador Pascual y Mora del Pino, etc. Baste decir que en La Ballena Alegre Jose Antonio Primo de Rivera fundo la Falange.

UN INCENDIO MORTAL EN LA BALLENA ALEGRE

Pero las pesquisas históricas de Matthew Loughney no encontraban ningún elemento relacionable con los supuestos fenómenos anomalos, hasta que el anterior propietario del local, de edad ya muy avanzada, recordó que durante los años veinte, poco antes de abrirse el Lyon tan y como lo conocimos, el local sufrió un aparatoso incendio, en el cual falleció una joven.

“Yo no entiendo de estas cosas –afirma Matthew Loughney- pero he llegado a pensar si el fantasma de esa chica pudo haberse quedado atrapado en el sotano y ser la responsable de esos fenómenos…”.

Y como si la providencia, o alguien, quisiese reforzar esa audaz teoría, una extraña fotografía viene a sumarse a este complejo puzle.

Durante algunos meses Matthew Loughney habilitó el sótano de Kitty O´Sheas como restaurante. Mando restaurar las históricas y legendarias pinturas que adornan las mismas paredes donde Fernando Sesma leía solemnemente los mensajes de los ummitas, y sirvió algunas comidas con motivo de celebraciones especiales. Durante una de aquellas celebraciones ocurrió algo sorprendente.

“Recuerdo que era una boda –explica el propietario de la cadena internacional de cervecerías-. Nosotros íbamos a hacernos cargo del convite y una de nuestras camareras, que ahora está en Irlanda, tomó unas fotografías abajo, en La Ballena Alegre. Ella no vio nada extraño al tomar las fotos, pero al revelar el carrete nos encontramos con esta imagen tan extraña…”.

Matthew Loughney nos hace entrega en ese momento de una fotografía en la que se aprecia claramente el local de la Ballena Alegre con una de sus pinturas más representativas. A la derecha de la imagen aparece, con la misma nitidez, una extraña formación luminosa de origen desconocido para el empresario irlandés.

Poco después La Ballena Alegre fue desmantelada como restaurante, y ahora hace las veces de almacén-trastero. Ya no se celebran comidas ni banquetes, y las históricas pinturas que decoraban en mismo local en que se reunían Primo de Rivera, Valle-Inclán o Fernando Sesma, aparecen semi ocultas por las cajas apiladas, sin embargo los empleados del Kitty O´Sheas continúan afirmando que algo extraño, invisible, y sobrenatural, vive allí abajo.


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