II - DARO: EL CASO “PERFECTO” DE CONTACTO EXTRATERRESTRE


MENSAJE DE OTROS MUNDOS

Por deseo expreso de Ismael, mantuve el caso en secreto hasta el verano de 1991, pues algunos de los mensajes de Daro y de Argowe eran especialmente delicados. Y e que Ismael comenzó a redactar páginas y páginas de informes supuestamente revelados por los extraterrestres. Especialmente interesante el titulado “Sobre la pluralidad de estados trascendentes” que recuerda poderosamente, como otros, el informe de UMMO “Sobre la pluralidad de mundos habitados”. De hecho es imposible abstenerse de las similitudes entre el caso Daro y los orígenes de UMMO…

En ocasiones hablaban de “encarnaciones del mal” en la Tierra o de “seres sin alma ni conciencia” que habría que eliminar, dando nombres y apellidos de personas populares e ilustres que me abstengo de nombrar por respeto.

Ese verano Ismael mantenía contactos regulares con Argowe en una casa de campo de Orense. Durante uno de sus traslados, el jueves 22 de Agosto de 1991, tuvo ocasión de tomar dos fotografías de lo que afirmaba era una nave procedente de Panesfera, el planeta de Argowe. En las mismas puede apreciarse, en pleno día, un objeto de apariencia ovoide situado sobre las ramas de unos árboles. Inmediatamente envié los negativos al laboratorio de Masahiro Tahaka, en Nueva York, donde el experto analista de fotos OVNI Manuel Fernández procedería a realizar un concienzudo estudio. De nuevo me tocó esperar resignado los resultados…

Durante esas entrevistas en la casa de Orense, Argowe instruía a Ismael, facilitándole interesantísimos mensajes de todo tipo referentes tanto al trazado de “lineas ortoténicas en la Península Ibérica” como a descripciones de distintas naves alienígenas (Igson, Mnitano, Pugspag, Kalup y Tsaran), pasando por la “anatomía energética” del hombre o los lívandinse, una especie de xendras (terminología empleada por Sixto Paz para referirse a los pasos dimensionales creados por los extraterrestres para teletransportarse a ellos mismos o a los abducidos) mecánicos para realizar proyecciones dimensionales. Todos ellos conceptos originales e imnovadores que suponían otra de las características del caso Daro.

Pero de todos los mensajes, los más Interesantes eran, sin duda, los de corte filosófico. Bajo el epígrafe de Diálogos con Argowe, Ismael redactó varios textos sobre Dios, la reencarnación, etc., algunos de los cuales fueron dictados por el propio alienígena, como el titulado “Pluralidad de estados trascendentes”, y que en general recuerdan a los mejores informes ummitas de la primera época.

¿POLTERGEIST EN CASA DE ISMAEL?

El 4 de Septiembre, mientras sostenía una conversación telefónica con Ismael, se produjo Un episodio sorprendente. Al otro lado del auricular pude escuchar de repente un enorme estruendo que interrumpió nuestra conversación, así como la voz de Ismael solicitando mi auxilio: “¡Por Dios, ven ahora!”.

Tomé un taxi y en poco más de 10 minutos me encontraba en Fonteculler, Culleredo, donde vivía Ismael. A apenas 5 km. de La Coruña.

Cuando llegué, le encontré en el portal de su casa con lágrimas en los ojos. Sus lágrimas suponían otro elemento de fiabilidad.

Tartamudeando, me invitó a que subiera. Bajo ningún concepto quería permanecer solo en su hogar después de lo que allí había sucedido minutos antes.

Al entrar en la casa, pude comprenderlo: muebles por los suelos, armarios abiertos de par en par, productos arrojados contra las paredes, objetos rotos o desperdigados por todo el salón. Según me dijo, se había desatado un auténtico poltergeist mientras hablaba conmigo por teléfono sobre la negatividad de Daro…

Difícilmente el caso podía permanecer ya en secreto y, a pesar de que el estudio aún no había concluido, fueron varios los investigadores que se interesaron por el mismo, como el norteamericano Bud Hopkins, el chileno Antonio Hunneus o el portorriqueño Wilson Soza. Incluso Wendell Stevens me propuso que lo presentara en el seno de un congreso internacional celebrado en Inglaterra, pero no lo hice. A pesar de que Ismael podría haberse convertido fácilmente en un contactado de relevancia mundial. Hombre brillante, de extraordinaria oratoria y creatividad, es además gran conocedor del hinduismo.

Preferí esperar a concluir la investigación y tengo que reconocer que todos mis colegas: Javier Sierra, Salvador Freixedo, Carlos G. Fernández, etc, atendieron mi súplica de mantener el caso en silencio hasta que concluyese los estudios. Solamente Gabriel Carrión incluyó una entrevista a Ismael Rodriguez, eso sí con el rostro difuminado, en uno de sus documentales sobre OVNIs en esa época.

Pero todavía quedaba por llegar otro nutrido grupo de “pruebas”.

En otoño de 1991 Ismael se compró una cámara de vídeo, ya que Argowe le había prometido que podría filmar sus naves.

Fue por eso por lo que, en la madrugada del 14 de Noviembre, me telefoneó entusiasmado: a la 1,43 horas había realizado -según dijo- su primera filmación en vídeo de un objeto luminoso cruzando el cielo coruñés. A ésta seguirían otras muchas -más de cuarenta- de distinta duración y características.

Fotografías, filmaciones, grabaciones magnetofónicas, mensajes… ¿Quién podría dar más? Si existía algún “caso perfecto” de contacto evidentemente estaba ante él… ¿O no?

PARTE II. LA INVESTIGACIÓN

QUIEN BUSCA LA VERDAD ACABA POR ENCONTRARLA

Realmente el “caso Daro” reunía muchas más evidencias que cualquier otro ocurrido en España y en buena parte del mundo. Sin embargo, una reflexión crítica sobre tales pruebas” podría muy bien dar como resultado una postura, cuando menos, prudente.

Ya en Marzo de 1991 yo había encontrado un sistema para reproducir, fraudulentamente y sin necesidad de cómplices, las conversaciones entre Ismael y Daro.

Tras desechar la ventriloquía, hallé un método mejor. Bastaba con utilizar dos magnetófonos, grabar previamente (mimetizando la voz con varios posibles elementos) las respuestas del extraterrestre e intercalar en los espacios en blanco las preguntas del testigo. Así, en la copia definitiva la voz del supuesto alienígena quedaba registrada como una grabación de “segunda generación”, frente a la primera del testigo, lo que acrecentaba las diferencias entre los tonos de Daro e Ismael. Naturalmente, esto no probaba que las grabaciones se hubiesen realizado así, pero era una posibilidad a tener en cuenta.

Por otra parte, un cálculo estadístico sobre las palabras y nombres sorelbios y de Panesfera registrados -entre los que, a pesar de pertenecer a civilizaciones diferentes, no se hallaron diferencias semánticas significativas- arrojó también un dato: eran de clara inspiración védica e hinduista.

Términos como “avataridad”, “gandharves”, “aailures”, etc., muy bien podrían estar inspirados en la literatura védica de los Upaníshads, el Bhagavad Gita, el Mahabaratta, etc., libros todos ellos que se encontraban en la biblioteca de Ismael, que durante sus años como devoto de Sai Baba había llegado a reunir importantes conocimientos de sánscrito. Sin embargo, tampoco esto demostraba que el caso fuera un fraude.

También resultaba curioso que mis intentos de conseguir más información sobre Daro y los sorel por otras vías hubieran resultado prácticamente infructuosos y que tan sólo existiera una referencia documentada al segundo -y relacionada con el contactismo- en Venezuela, precisamente durante una época en la que Ismael residía en aquel país sudamericano.

Otro dato sospechoso era que, durante el supuesto poltergeist del 4 de Septiembre, y a pesar de los aparentes destrozos, sólo dos adornos habían resultado rotos: un simple vaso y una vieja figurilla.

Sinceramente, no daba la impresión de que allí se hubiese producido una feroz psicorragia (hemorragia psíquica); más bien parecía una ingeniosa puesta en escena con un par de “toques” de efecto.

Asimismo, el análisis sobre las supuestas trayectorias de los objetos en relación a la situación de Ismael cuando se desencadenó el fenómeno, arrojó también un resultado más que sospechoso. El “epicentro” del Poltergeist estaba al lado de la mesita donde tenía el teléfono desde el que hablaba conmigo en ese instante.

En mi opinión, también resultaba incongruente que las grabaciones realizadas por Ismael antes de su supuesta primera abducción no registraran el ruido del motor del coche, al margen de que el sonido ambiente tampoco coincidía con las grabaciones que yo particularmente había hecho en el interior de su vehículo con el objeto de contrastarlas posteriormente con las otras.

En definitiva, las incongruencias eran lo suficientemente notables como para mostrarse prudentemente crítico, pero en respuesta a mis sinceras inquietudes Ismael zanjó la cuestión con una lapidaria frase que me resultó más que familiar: “Es que nosotros no podemos entender su lógica”.

SE DESCUBRE EL FRAUDE

Particularmente, ante el fenómeno OVNI no soy ni negativista ni creyente. Simplemente trato de investigar los casos sin prejuicios y sin formular hipótesis preconcebidas. En el suceso que nos ocupa en todo momento estuve abierto a aceptar el origen extraterrestre de las experiencias de Ismael si éste venia avalado por pruebas razonables, pero sin renunciar jamás a buscar la verdad, fuese ésta o no de mi agrado.

Y el día 15 de Octubre de 1991 encontraría un indicio de la desagradable pero instructiva realidad de este caso.

Aquella tarde Ismael me había asegurado que por la noche viajaría a Orense para mantener un importante encuentro con Argowe en la casa de campo donde habían tenido los últimos contactos. Era la ocasión para seguirle y ver por mí mismo el pretendido alienígena o para desenmascarar el embuste.

Pedí prestado el coche a un amigo y me encaminé en cuanto pude hacia Fonteculler, residencia habitual de Ismael, para seguirle. Pero el supuesto contactado no se movió de su casa en toda la noche. No me limité a vigilar la ventana de su casa, que permaneció con la luz encendida hasta altas horas de la madrugada. Haciéndome pasar por repartidor de pizza entré en el edificio, subí hasta la puerta de su domicilio y pude escuchar, al otro lado, la televisión, su voz hablando por teléfono, y los sonidos de quien se está preparando tranquilamente la cena. Me consta que permaneció en su casa toda la noche…

Sin embargo, a primera hora de la mañana me telefoneaba con su acostumbrada excitación para contarme las últimas novedades.

Según dijo, aquella noche (que yo sabía a ciencia cierta que había pasado cómodamente en su casa) se había encontrado con Iowe –otro de los extraterrestres- en Orense y, por primera vez, había podido subir a un artilugio en el que se desplazaría hasta la nave nodriza, que describió además con todo lujo de detalles.

Así el caso daba un nuevo giro. Ya sabía que Ismael mentía consciente; ahora se presentaba la fascinante posibilidad de estudiar el móvil de este fraude y de comprobar hasta dónde podía llegar la farsa. Pero sería demasiado extenso relatar aquí todos los pormenores de la compleja investigación del caso, donde tuve oportunidad de profundizar, por motivos estrictamente relativos a la investigación) en la vida personal del testigo, descubriendo hechos concluyentes para confeccionar un cuadro patológico dibujado por delicados aspectos familiares, psicológicos, laborales, legales, etc., que, por respeto a la familia del implicado, especialmente a sus hijas, omitiré.

LOS EXPERTOS SENTENCIAN

Mientras, comenzaban a llegar los resultados de los estudios encargados, en los que habían participado una docena de especialistas en diferentes campos.

Por otro lado, los primeros informes sobre el análisis de los negativos de los supuestos OVNIs fotografiados por Ismael -que llegaron desde Nueva York en Junio de 1992- distaban mucho de afirmar que tales imágenes fuesen auténticas. El análisis de estas filmaciones resultó toda una lección de ufología que vino a demostrar la impresionante maestría de Ismael como falsificador. Descubrimos que éste utilizaba técnicas diferentes -y a cual más ingeniosa- en cada grupo de filmaciones, y que las fue perfeccionando a medida que conocía las posibilidades de su cámara: desde juegos de espejos hasta pantallas de luces de neón desenfocadas, pasando por superposiciones de imágenes en la memoria de la cámara, etc. Así, el 20 de Julio de 1991 el filólogo Alberto Gómez Creo -que desconocía la nacionalidad del testigo- redactaba sus conclusiones sobre las conversaciones entre Daro e Ismael. En ellas venía a sentenciar que las formas verbales y construcciones sintácticas del castellano del extraterrestre Daro eran “típicas del español del Caribe, especialmente de Venezuela o Uruguay”, apoyando así mi hipótesis de una manipulación por parte de Ismael.

Nunca utilizó maquetas o modelos suspendidos de un hilo.

Una de sus estratagemas consistía en colocar un póster de un paisaje sobre el que ponía una gran lámina de plástico transparente con el platillo dibujado en ella. Le bastaba enfocar el póster con la cámara, como si de una vista natural se tratase, y mover la lámina para crear así el efecto de un OVNI despegando de un valle o maniobrando contra toda ley aeronáutica sobre las montañas. Este tipo de trucaje OVNI ya fue denunciado en los años setenta por el doctor Femando Jimenez del Oso en su programa de televisión “La puerta del misterio”.

Los análisis sonográficos del doctor Bonavida no fueron tan concluyentes, ya que no pudo aislar e identificar el origen del “motor OVNI”. La física fracasó donde habla triunfado la intuición. Sin embargo, los peritajes caligráficos de Clara Tahoces sí fueron definitivos: según el estudio, una nota supuestamente escrita por Daro y una breve carta de Argowe habían sido escritas por la misma mano, precisamente la de Ismael.

¿UN VIAJE DE NEGOCIOS EN OVNI?

Sin duda Ismael –como José Luis Jordán Peña y otros similares- es un personaje astuto, capaz de inventar cualquier cosa con tal de hacer creíble su historia. Creando estratos de supuestas evidencias, en los que el investigador superficial –no digamos el mero divulgador- se ahoga bajo el tsunami de supuestas pruebas superpuestas… Veamos un claro ejemplo.

El 24 de Noviembre de 1991 me citó en la estación de trenes de La Coruña. Según dijo, ese mismo día habría de encontrarse en Madrid con Argowe -que a tal efecto le había enviado un billete de tren- para, desde allí, viajar (en OVNI) a la base submarina que los extraterrestres tenían en Canarias, donde habría de pasar cinco días siendo instruido por los alienígenas.

Yo le escuchaba mientras analizaba atentamente todos y cada uno de sus gestos y palabras cuando un pequeño detalle me hizo intuir la verdadera razón de su desplazamiento: Ismael pidió la cuenta de la cafetería donde me habla citado y se guardó el tiket. Como me parecía harto improbable que presentase la factura de las dietas en una base alienígena, supuse que el motivo de su “excursión” a Madrid podría deberse a razones meramente laborales.

Ahora tenía que averiguar si mi intuición era acertada. Como mi economía no me permitía seguir a Ismael en su viaje, opté por llamar a un amigo madrileño, José Juan Montejo, para pedirle que improvisase un dispositivo de seguimiento en Madrid para confirmar o desmentir mi suposición. No fue necesario insistir. Y aunque creo que Montejo jamás se había visto involucrado en una operación que implicase seguimientos clandestinos a los testigos, supo estar a la altura. Acompañé a Ismael hasta que salió el tren para poder comunicar a Montejo el vagón desde el que se apearía y darle una descripción detallada de su aspecto.

Así que, a las ocho de la mañana del día siguiente, y acompañado por Enrique Padial y Clara Tahoces, Montejo esperó, cámara en ristre, la llegada del tren. Pero el astuto Ismael sospechó inmediatamente las intenciones de los tres jóvenes que no resultaron detectives especialmente discretos (después me aseguraría que fue Argowe quién le habla advertido) y logró despistarlos. Aun así, mis amigos pudieron ver el número de matrícula y licencia del taxi que, acompañado de otras dos personas, había tomado Ismael.

Después yo mismo realicé las correspondientes pesquisas en la compañía de taxis e incluso llamé a la empresa en que trabajaba Ismael, una conocida aseguradora, haciéndome pasar por inspector de la misma. Y, efectivamente, resultó que mis deducciones habían resultado totalmente acertadas. El vehículo había conducido al supuesto contactado a la Central de su compañía en Madrid, donde había asistido a un curso de cinco días para ejecutivos.

Incluso conseguí una copia de la circular enviada por la aseguradora a sus empleados notificacándoles la reunión en Madrid…

De todo ello pude deducir que la carta enviada desde Cádiz por el tal Servando Martínez fue redactada por el propio Ismael, quien sin duda la entregó a un colega gaditano para que la mandara desde allí. Casualmente, la firma del gaditano supuestamente contactado por Daro, era sospechosamente similar a la del protagonista de esta historia…

OBJETIVO: VIVIR DEL CUENTO

Finalmente, los test de personalidad y estudios grafológicos realizados a Ismael por tres especialistas distintos –en Vigo, Madrid y La Coruña- arrojaron un perfil psicológico inquietante. A pesar de que se trata de un personaje con un fuerte afán de protagonismo (ha dado varias conferencias y participado en numerosos programas de radio y televisión, bien como experto, bien como protagonista de estos fenómenos), creo que el móvil de este fraude no fue un mero delirio paranoide. Lo que en realidad quería Ismael era convertirse en un “contactado profesional”. Y no me cabe la menor duda de que -dado su carisma, creatividad y el gran volumen de “pruebas” que me aportaba- habría conseguido su objetivo de llegar a ser un nuevo Adamski, Meier, Paz o Siragusa si el caso se hubiese publicado como auténtico antes de haber sido investigado, algo por desgracia muy frecuente en la historia de la ufología.

Con maquiavélica premeditación, Ismael me habla pedido anonimato el primer año, justo el tiempo de contrato que le quedaba en su empresa. Además, así mostraba un (falso) desinterés por la fama y ganaba tiempo para preparar debidamente las “pruebas” que demostrarían su contacto.

Sólo cuando se quedó en paro me autorizó a publicar el caso, pero como me negué a hacerlo no dudó en acudir a otros divulgadores que, afortunadamente, tampoco consideraron oportuno sacarlo a la luz antes de haber concluido la investigación.

Sin embargo, fueron muchas las personas que, en lugares como Canarias o León, conocieron el suceso y creyeron en Ismael, llegando a poner sus esperanzas en este nuevo “gurú OVNI”. Algunas incluso vivieron fuertes experiencias emocionales relacionadas con el supuesto contacto. Ellas, y no otros han sido las principales víctimas del fraude.

Ahora que todo ha terminado me pregunto a menudo qué hubiera ocurrido si yo hubiese accedido a publicar las fotos, grabaciones y filmaciones de los mensajes de Ismael y en qué se habría convertido este siniestro personaje. Por ello creo que lo más positivo del “caso Daro” es, precisamente, que nos invita a realizar una reflexión crítica sobre la responsabilidad de los investigadores y divulgadores del fenómeno OVNI y que viene a demostrar -en contra de lo que aseguran tantos escépticos- que quienes nos dedicamos a esto también sabemos discernir (previa costosa investigación) entre lo que es cierto y lo que es falso. Y, además, no tenemos ningún inconveniente en denunciar los fraudes.

EPILOGO: LA “CAGADA DE CUADERNOS DE UFOLOGIA”

Todo lo expuesto hasta ahora es un resumen muy reducido de esta compleja historia, que nos enseñó tanto sobre el lado menos amable del fenómeno OVNI. Pero no sería justo terminar esta síntesis sin mencionar otro de los aspectos colaterales del Caso Daro que también nos enseñó otra lección sobre las “tendencias ufológicas”.

Además de en El Ojo Crítico nºs 9 y 10, y de forma más resumida en la revista Más Allá de la Ciencia, remití este informe a la revista más emblemática de la ufología “cientifica”: Cuadernos de Ufología.

Por razones que jamás nadie supo explicarme CdU publicó solo la primera parte de este texto… Omitiendo toda la segunda parte donde se revelaban las conclusiones de los informes y la naturaleza fraudulenta del caso. Inaudito.

Ismael Rodríguez, que ya era conocedor de que habíamos descubierto su engaño por los artículos previos, aprovechó esta coyuntura para enviar una extensa carta a CdU reconociendo el fraude y justíficándose, como Felix Ares de Blas, José Luis Jordán Peña, etc, en la excusa del “experimento sociológico”.

Incomprensiblemente CdU dio pávulo a la explicación del falso contantado, divulgando su carta y calificándola de “tremendamente alecccionadora en cuanto a la enorme credulidad que habitualmente impregna este campo”, !a pesar de que se les había remitido el informe completo con nuestras conclusiones irrefutables de que el caso era un fraude!

Ni que decir tiene que organizaciones pseudo-escépticas utilizaron la cagada de CdU para atacar a toda la comunidad ufológicas tildándonos de crédulos “magufos” cuando no de “cómplices del fraude” para lucrarnos con él…

Así se escribe la historia de la ufologia.

Inmediatamente nos pusimos en contacto con CdU expresando nuestra indignación por aquella manipulación, recibiendo como respuesta dos cartas, una firmada por Julio Arcas y otra por Matilde Gónzalez donde reconocían su error, publicando la segunda parte de nuestro informe en su siguiente número. Aunque el daño ya estaba hecho.

Estos, y no otros, son los hechos.


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